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03 Mar

EL GUATEQUE DOS, la aventura continua, un relato de Francisco Muñoz

Publicado por larachelamemoriafragmentada

Aunque a mí me corresponde narrar la segunda parte del guateque antes empezar quiero explicar algunos detalles que ocurrieron antes de la famosa pedrada a Isabel.
Estábamos ya con el pick-up de Charo Espinosa instalado y haciendo pruebas de sonido para comenzar el baile, cuando llamaron a la puerta del jardín, abrí la puerta pensando que serían algunos amigos retrasados, pero me encontré con un par de morillos que me dijeron que querían entrar en el baile, yo les dije que era un baile privado y que solamente podían entrar las personas invitadas al mismo y que por tanto lo sentía pero no podían entrar. Insistieron e inclusive dijeron que pagarían la entrada a lo que les respondí que no era cuestión de pagar entrada sino de estar o no invitados. Después de explicarles varias veces lo mismo y viendo que no había manera de convencerles les cerré la puerta y me uní al grupo que ya estaba disfrutando de las bonitas melodías de los años sesenta.
Bueno dicho esto, continúo con la segunda parte de este guateque accidentado.
Pues bien como contó Isabel Barrales en la primera parte, en el momento de la pedrada su
pareja de baile era yo y aunque tuve la suerte de no recibir la pedrada, me dolió tanto como a
Isabel, por el susto y la aflicción de lo que le podía haber ocurrido al ver manar tanta sangre
de su cabeza que manchaba mi camisa.
Después de unos momentos de confusión relacioné la pedrada con la conversación que había mantenido momentos antes con los visitantes ilustres que a toda costa querían entrar al baile.
Nuestra primera preocupación fue atender a la dama maltrecha y una vez que eso ocurrió pues
la dejamos en las manos expertas del Dr.Dejuana, los caballeros ofendidos y llenos de cólera por
semejante afrenta nos fuimos al campo de batalla.
El campo de batalla fue el campillo que había enfrente de casa de Dejuana en el cuál nos estaban esperando armados de palos y piedras un grupo de morillos entre los cuales estaban los famosos visitantes.
No nos lo pensamos dos veces y en un santiamén, nos encontramos enzarzados en una batalla
campal en las que nos cruzamos puñetazos, pedradas, golpes de palo y como no Pluto, la mascota de los Dejuana mordiendo a diestro y siniestro.
Al final y gracias a la magnífica colaboración de Pluto conseguimos poner pies en polvorosa
al enemigo y aunque doloridos, sucios y maltrechos consideramos que la afrenta había sido vengada.
Como es lógico el guateque se acabó y después de recoger todo, nos retiramos a casa entre
disgustados y alegres por la experiencia vivida, pensando que algún día se lo contaríamos a
nuestros hijos y por qué no a nuestros nietos.
Cuando llegué a casa, sucio, con la camisa llena de sangre y con algunas contusiones visibles
en mi cuerpo, mis padres entre asombrados y preocupados me preguntaron de donde venía en ese
estado calamitoso, les respondí que de un guateque, se miraron sorprendidos y después de una breve pausa, me dijeron: pero tanto se han resistido las chavalas para bailar? y empezaron a reírse de tal manera que esa noche no hubo manera de explicarles lo que había ocurrido, porque cada vez que lo intentaba y hablaba del guateque no podían contener la risa.
Al día siguiente por la mañana en el desayuno fue cuando les pude explicar toda la historia del
guateque.
Y esta es la historia del famoso guateque tan real como la vida misma.

PACO MUÑOZ.

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P
Paco,me acuerdo de ese dia como si fuera hoy mismo.Menudo susto,lo que no sabía toda la historia de la camisa.<br /> Yó acompañé a Barrales un par de veces a curarse.<br /> Que tiempos aquellos!!!!!!!Que bonito es recordar.<br /> Gracias por transportarme a aquellos años.Un beso.
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